¿Cuándo necesito una traducción jurada?

sello de caucho

Una traducción jurada se diferencia de la traducción normal o simple en que ofrece unas garantías en cuanto a la fidelidad de su contenido. De la misma manera que un documento notarial va avalado por la firma y sello de un notario, la traducción jurada se acompaña de una breve declaración jurada del traductor, además de su sello oficial y firma. De esta forma, las administraciones tienen una garantía de que no se ha aportado ni eliminado información durante el proceso de traducción, de forma involuntaria o dolosa.

No todos los traductores son jurados, por lo que deberemos acudir a un profesional que disponga del nombramiento oficial de Traductor/Intérprete Jurado o bien contactar con una agencia que nos pueda proporcionar este servicio.

¿Cómo podemos saber si necesitamos una traducción jurada o simple?

Por lo general, se suele realizar la traducción jurada de todo aquel documento que vaya a presentarse ante organismos oficiales que así lo exijan. Sin embargo, hay casos en los que no es estrictamente necesario. Normalmente será el organismo receptor de la traducción quien determinará si ésta deberá ser jurada o no. También es importante saber si el documento tiene que llevar la Apostilla de La Haya antes de traducirlo, como explicamos aquí.

Nuestra recomendación

Si no estamos seguros, nunca está de más disponer de una traducción jurada para curarse en salud. Sin embargo es más cara que la traducción simple, por lo que es preferible preguntar al organismo ante el cual debamos presentar las traducciones antes de solicitar nuestro presupuesto.