¿Me interesa contratar los servicios de una agencia o los de un traductor?

Tenemos un texto para traducir, tenemos claro el idioma (o los idiomas) al que queremos traducirlo pero ahora se nos plantea una duda primordial: ¿adónde acudo para que me lo traduzcan? Ante esta pregunta se nos presentan varias opciones:

-Buscar un traductor profesional autónomo que trabaje con la combinación de lenguas que necesito.

-Acudir a una agencia de traducción.

-Encargársela a un amigo/vecino/conocido que sabe idiomas.

Aunque esta última opción es bastante habitual, personalmente la desaconsejo si lo que se busca es una traducción de un documento o página web profesional que se va a hacer público en un contexto profesional, académico u oficial (me parece totalmente válida, no obstante, si se trata de un documento de carácter privado y sólo se desea conocer el contenido del texto original, por ejemplo).

Dicho esto, ¿cuál es la mejor de entre las dos primeras opciones? Como todo en esta vida, depende. Depende del tipo de servicio que estemos buscando.

Por un lado, la opción de contratar los servicios de una empresa de traducción nos ofrece una serie de ventajas entre las que destacan las siguientes:

-Mayor oferta de idiomas disponibles: las agencias de traducción suelen contar con amplias carteras de traductores (autónomos o en plantilla), por lo que si desea traducir su documento a varios idiomas distintos no tendrá que tomarse la molestia de buscar varios traductores. Además, en el caso de las traducciones juradas, no en todas las provincias hay traductores de todos los idiomas y buscar uno puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza. En ese sentido, una agencia puede encargarse de realizar dicha búsqueda así como todos los trámites pertinentes.

-Reducción de los plazos de entrega: precisamente por la misma razón que comentábamos en el punto anterior, las agencias pueden en la mayoría de  los casos reducir los plazos de entrega ya que, al disponer de varios traductores de un mismo idioma, pueden contar con el que menos carga de trabajo tenga en ese momento y, por tanto, “saltarse” la cola de trabajo.

-Servicios adicionales: además de los servicios de traducción e interpretación habituales, algunas empresas ofrecen a sus clientes servicios adicionales que complementan los servicios lingüísticos prestados.

Por otro lado, si contactamos con un traductor autónomo nos resultará más fácil negociar la tarifa (los traductores suelen ser más flexibles que las agencias a este respecto) y, al tener contacto directo con dicho profesional, la comunicación entre ambos será más ágil y fluida (un factor muy importante a la hora de resolver dudas, por ejemplo). Además, si trabajamos en un campo muy especializado, tal vez nos convenga más trabajar directamente y de manera habitual con un traductor de confianza que sea especialista en la materia.

En cuanto al servicio post-venta, tanto traductores autónomos como agencias suelen ofrecer unas garantías en caso de que se produzca algún error en la traducción.

Nuestra recomendación

Conviene tener claras cuáles son nuestras necesidades y preferencias para decidir si nos conviene más acudir a una agencia o a un traductor autónomo para que traduzca nuestros textos.